La misión humanitaria marítima que busca llevar ayuda hacia Gaza, conocida como Flotilla Global Sumud, fue interceptada por fuerzas israelíes mientras navegaba en aguas internacionales, desatando condenas y movilizaciones en todo el mundo.
Navegando con esperanza
La Flotilla, conformada por 45 embarcaciones con alrededor de 500 activistas de más de 40 países, zarpó a finales de agosto con el objetivo de romper el bloqueo naval israelí y llevar ayuda humanitaria a Gaza.
Intercepción en aguas internacionales
Para el momento de la interceptación, la Flotilla se encontraba en el tramo final de su navegación hacia la franja costera de Palestina. De acuerdo con el comité organizador, este hecho tuvo lugar en aguas internacionales, lo que representaría una violación al Derecho Marítimo Internacional y al Derecho Internacional Humanitario.
Los activistas aseguraron que las fuerzas israelíes establecieron un cordón naval fuera de su jurisdicción, usaron cañones de agua, interrumpieron las comunicaciones y procedieron al abordaje en el que “secuestraron” a los tripulantes.
Israel, por su parte, argumentó que la Flotilla intentaba cruzar una zona de combate activo e intentó justificar su accionar catalogando la misión como una “provocación de Hamas”. Posteriormente, declaró que más de 20 barcos fueron detenidos y advirtió que continuará con su misión militar hasta interceptar a todos.
¿Qué transporta la Flotilla?
Sin bien no transporta grandes cargamentos, la Flotilla lleva insumos básicos urgentes: alimentos, medicamentos, fórmulas infantiles, suministros médicos y material humanitario para ser distribuido en Gaza.
Entre sus tripulantes viajan médicos, periodistas y representantes de organizaciones de derechos humanos, quienes tienen como propósito documentar el bloqueo y asistir a la población civil.
Colombianas a bordo
Entre los navegantes se encuentran las colombianas Manuela Bedoya y Luna Barreto, quienes, según el comité de la Flotilla, fueron “secuestradas” durante la interceptación.
Manuela Bedoya es una activista vinculada a distintos procesos sociales en Colombia, mientras que Luna Barreto, residente en Jordania, trabaja con comunidades migrantes. A través de videos grabados previamente, ambas denunciaron que su embarcación fue rodeada por navíos militares en aguas internacionales y solicitaron apoyo al Gobierno Nacional y a la comunidad internacional para garantizar su seguridad y el éxito de la misión.
Tras conocerse su detención, el presidente Gustavo Petro calificó el hecho como “un crimen que viola el Derecho Internacional Humanitario” y anunció la expulsión de la delegación diplomática de Israel en Colombia como medida de defensa nacional. Además, exigió la liberación inmediata de las connacionales y advirtió que cualquier maltrato hacia ellas será motivo de demandas jurídicas.
El mundo reacciona
La interceptación ha desencadenado decenas de manifestaciones en capitales y ciudades del mundo, donde se exige la liberación de los activistas, garantías jurídicas y consulares para su integridad, y el derecho a que la ayuda llegue a Gaza.
Israel ha comunicado que los detenidos se encuentran en buen estado y que serán deportados hacia Europa tras completar los trámites correspondientes.
Los organizadores de la Flotilla han expresado que la operación solo culminará con éxito cuando se garantice la integridad y seguridad de todos los tripulantes y se logre la distribución de la ayuda humanitaria en Gaza. Reiteraron además su llamado a organismos internacionales, a las Naciones Unidas y a gobiernos de diversos países para que actúen como mediadores.
Los ojos del mundo siguen puestos en Gaza.
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