Por: Andrés Coral Jácome – Redacción Digital – Ecos de Pasto.
El Estadio Metropolitano Roberto Meléndez fue testigo de otra noche difícil para el Deportivo Pasto. Con un marcador de 2-0 a favor del Junior de Barranquilla, el conjunto volcánico volvió a mostrar esa dualidad que lo persigue: momentos de resistencia defensiva, seguidos de desconcentraciones que le cuestan caro.
El primer golpe llegó en los minutos finales de la primera parte, cuando el local aprovechó un descuido para abrir el marcador. Ese tanto condicionó todo el desarrollo del compromiso: el Pasto se replegó, apostó por el contragolpe y, aunque mantuvo el resultado ajustado por gran parte del segundo tiempo, nunca logró generar peligro real sobre el arco rival. El segundo gol, en el cierre del encuentro, selló la derrota y dejó en evidencia las falencias colectivas del equipo nariñense.
Más allá del resultado, el partido se convirtió en un espejo del rendimiento del cuadro volcánico durante este semestre: irregularidad. El equipo suele sumar algunas victorias en el Departamental Libertad y en sus salidas de Nariño termina en caídas que lo alejan de los puestos de clasificación. La falta de un mediocampo creativo y la baja efectividad de sus delanteros siguen siendo los puntos débiles de una nómina que puede llegar a mostrar esfuerzo, pero que carece de continuidad.
En la defensa y en la labor de algunos volantes se perciben destellos de carácter, aunque insuficientes para sostener un rendimiento colectivo. La ausencia de un líder en la creación limita la capacidad de romper esquemas rivales y obliga al Pasto a depender de esfuerzos aislados. Con pocas fechas en el calendario, cada partido empieza a tener sabor de final, no solo pensando en la clasificación, sino también por la posible aparición de un fantasma del descenso.
La hinchada, incondicional en su apoyo, espera que el plantel logre transformar la voluntad individual en resultados concretos. El próximo desafío es en el Departamental Libertad: ganar en casa no solo significaría tres puntos vitales, sino también una inyección de confianza para creer en una reacción que el equipo necesita con urgencia. De lo contrario, la irregularidad podría pasar factura más allá de este semestre.
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