Crónica Futbolera: Carlos Andres Coral Jacome
Imagen: fcf.com.co
El ambiente en el Metropolitano Roberto Meléndez no podía ser más electrizante. Una marea amarilla, azul y roja se desbordaba en las gradas, no solo por la calurosa tarde barranquillera, sino por la ansiedad acumulada a lo largo de ocho años de ausencia mundialista. El partido del 4 de septiembre de 2025 contra Bolivia no era uno más; era el tiquete de regreso al paraíso del fútbol, la clasificación a la Copa del Mundo de 2026.
Desde el pitazo inicial, Colombia intentó imponer su ritmo. El equipo de Néstor Lorenzo, consciente de la urgencia del resultado, se lanzó al ataque, controlando el balón y buscando los espacios en la bien organizada defensa de Bolivia, que por su parte, demostró que no venía a ser un simple espectador. Con una propuesta de juego directo y contragolpe, la «Verde» tuvo su primera llegada de peligro, poniendo a prueba los nervios de la afición local.
Sin embargo, el talento colombiano no tardó en imponerse. La magia, esa misma que nos había ilusionado en el pasado, volvió a aparecer en los pies de su eterno «10». En una jugada de esas que solo él es capaz de crear, James Rodríguez recibió un pase de Santiago Arias y, con un remate preciso, venció al portero Carlos Lampe, desatando la euforia en todo el país. El gol, al minuto 30, no solo abría el marcador, sino que también rompía un maleficio y sellaba el camino hacia la victoria.
Con la ventaja en el marcador, Colombia no se apresuró. Administró el juego, movió la pelota de un lado a otro y desgastó a su rival bajo el inclemente sol de Barranquilla. La Selección Boliviana intentó reaccionar, pero la defensa colombiana se mostró sólida y atenta.
El segundo tiempo trajo consigo el ansiado aire de tranquilidad. Con el ingreso de jugadores como Juan Fernando Quintero, el equipo ganó en creatividad y profundidad. La conexión entre los suplentes y los titulares fue inmediata y, en una brillante jugada colectiva, Juan Fernando Quintero asistió a Jhon Córdoba, quien con un potente remate de derecha marcó el 2-0 victoria parcial. No había vuelta atrás, la fiesta ya estaba completa. Para coronar la noche, el mismo Quintero, con una muestra de su gran calidad individual, anotó el 3-0 definitivo tras una asistencia de Luis Díaz, dejando claro que el futuro de la selección está en buenas manos.
El pitazo final fue el estallido de un grito de alegría que se había contenido por mucho tiempo. Colombia había clasificado al Mundial, una victoria tan necesaria como merecida. Los jugadores, el cuerpo técnico y la afición se unieron en un solo abrazo, celebrando no solo un resultado, sino el fin de una espera y el inicio de un nuevo sueño. La crónica del pasado 4 de septiembre de 2025 se escribió con goles, con pasión y con el regreso de la Tricolor a la élite del fútbol mundial.
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