El precandidato presidencial había sido objeto de un atentado el pasado 7 de junio en Bogotá
Dos meses después del hecho violento tras varios esfuerzos de los galenos de la Clínica Santa Fe, por salvarle la vida al líder político de derecha, se confirmó su deceso este lunes en horas de la madrugada.
Miguel Uribe Turbay, fue un duro crítico de la administración Petro, al ser parte de la oposición denunció con vehemencia la corrupción, los malos manejos administrativos y lo que consideró visiones equivocadas de la realidad nacional, por ello quizá se convirtió en “la piedra en el zapato” para muchos actores violentos, que a la postre acabaron con su vida.
Desde el momento que se conoció la lamentable noticia de su muerte desde diferentes sectores de la política nacional, la opinión pública y la prensa internacional se registraron voces de rechazo y pesar por la desaparición física del líder político colombiano. Agencias como la BBC, CNN, DW, El País de España y otros más registraron en sus portales la noticia.
Con la muerte de Uribe Turbay, Colombia retrocede a las peores épocas de la violencia partidista, desde 1948, cuando mataron a Jorge Eliecer Gaitán, pasando en la década de los 80 y principios de los 90, con el asesinato de figuras públicas como Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán, quienes en su momento aspiraron a la presidencia y fueron ultimados por actores armados al servicio de intereses oscuros de grupos criminales financiados por el narcotráfico.
Y no solo eso, el caso particular de los Turbay, es el de una familia víctima de la violencia pues en 1991 Diana Turbay, madre de Miguel Uribe Turbay, fue asesinada por una organización criminal liderada por Pablo Escobar, conocida como “Los Extraditables”, que buscaban presionar al gobierno de la época para que derogara el decreto de la extradición de nacionales hacia Estados Unidos. Hoy se recuerda con aflicción este hecho de sangre, que paradójicamente se repite
Como consecuencia del clima de inseguridad para adelantar campaña política en Colombia, el escenario se traslada a los medios de comunicación como radio y televisión, en especial a las redes sociales, que serán desde ahora las plataformas para intentar conquistar los votos del constituyente primario; en este contexto, sin duda, es un riesgo acudir a actos públicos donde cualquiera de los candidatos puede ser objetos de agresiones y atentados en un país con un alto índice de polarización e intolerancia, en donde las diferencias ideológicas suelen resolverse de la peor manera.
Los esquemas de seguridad de quienes hasta ahora han manifestado su intención de llegar a la Casa de Nariño, muy seguramente se reforzarán, pero no es garantía de un normal desarrollo del ejercicio democrático, pues varias zonas del país padecen desde hace mucho tiempo el flagelo del olvido y la producción de drogas ilícitas, lo que financia a grupos alzados en armas que imponen su ley a fuerza de las balas y el miedo.
Gustavo Petro, presidente de la república, lamentó la muerte de Miguel Uribe, en un corto mensaje a través de sus redes: “La Presidencia de la República lamenta profundamente el fallecimiento del Senador Miguel Uribe Turbay.
Expresamos nuestras más sinceras condolencias y toda nuestra solidaridad a su familia, amigos, y seres queridos en este difícil momento.” – se lee en la página oficial de Facebook, sin mayores detalles.
Se espera ahora que la institucionalidad con toda la capacidad del estado logre dar con los autores intelectuales del magnicidio ya que algunos de los autores materiales están detenidos, en principio acusados de tentativa de homicidio agravado, por lo que ahora la modalidad del delito cambia a homicidio agravado, endureciendo las penas. Que se haga justicia pide el pueblo colombiano y que ojalá no quede impune este crimen, como ha ocurrido con otros asesinatos a lo largo de la dolorosa historia de Colombia.
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