En un contexto político marcado por la polarización y los desafíos sociales no resueltos, el Congreso de la República de Colombia inició un nuevo periodo legislativo con el relevo en sus principales dignidades. Lidio Arturo García Turbay asumió la presidencia del Senado, mientras que Julián David López fue posesionado como presidente de la Cámara de Representantes, con discursos centrados en la urgencia de consolidar un país incluyente, unido y en constante transformación.
Durante su intervención, el senador García Turbay reconoció el complejo panorama que enfrenta el poder legislativo. Advirtió sobre el riesgo que corre la institucionalidad en medio de la confrontación ideológica entre sectores de izquierda y derecha, e hizo un llamado enfático a la unidad nacional para avanzar en las transformaciones sociales que, aunque están consignadas en la Constitución Política del 91, que aún no se han implementado en su totalidad.
Hay reformas que se han quedado en el papel, otras que siguen siendo propuestas y muchas que han sido postergadas. Se debe desarrollar lo pendiente con responsabilidad, con el compromiso de quienes creen y protegen la democracia en el rol del Congreso como motor de cambio social, es la mirada que propone García Turbay.
Por su parte, el representante Julián David López instó a sus colegas a asumir una actitud propositiva y permanente en la labor legislativa. En su discurso, destacó la necesidad de una acción parlamentaria constante, bajo una lógica de trabajo “24/7”, para dar respuestas concretas a las demandas de la ciudadanía.
El país exige normas que reflejen inclusión, justicia y equidad. Escuchar a todos los sectores, construir consensos desde la diferencia y hacer el control político con argumentación y transparencia. Esa es la hoja de ruta que reafirma el compromiso de una Cámara abierta al diálogo y al servicio de los sectores más vulnerables.
La postura adoptada por los nuevos líderes del Congreso ha sido bien recibida por diversos sectores de la opinión pública, que ven en esta nueva mesa directiva una oportunidad para reducir las tensiones políticas y retomar el camino del debate democrático y constructivo. En un país que aún no supera las heridas de la violencia y donde la confrontación partidista se ha agudizado, la apuesta por el consenso y la acción legislativa responsable se perfila como un camino necesario para recuperar la confianza institucional en un momento crucial para el destino de la nación.
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