En un momento marcado por fuertes tensiones políticas y sociales, un acto de encuentro y reconciliación tuvo lugar en la Curia Arzobispal de Bogotá. Convocados por la Iglesia Católica, a través de la Conferencia Episcopal de Colombia, quienes están al frente de los tres poderes del Estado se reunieron para firmar un acuerdo de diálogo, entendimiento y rechazo a la violencia como forma de resolver los conflictos del país.
Este acercamiento que reunió a doce representantes de instituciones estatales en un almuerzo de carácter simbólico, se desarrolló en un ambiente de escucha respetuosa, diálogo tranquilo y compromiso común. En torno a una mesa redonda, los asistentes suscribieron un documento en el que, como ciudadanos y servidores públicos, se comprometieron a “desarmar la palabra”, rechazar toda forma de violencia y mantener viva la esperanza en medio de la crisis.
“En un contexto mundial, nacional y local de profundas tensiones, contradicciones y transformaciones, como ciudadanos, servidores y representantes de las Instituciones del Estado Colombiano, nos comprometemos juntos e invitamos a todo el país a escucharnos, valorarnos y respetarnos en hermandad; a desarmar y armonizar la palabra; y a rechazar todo tipo de violencia como forma de resolver los conflictos políticos y sociales”, dice el comunicado oficial dado a conocer por la Conferencia Episcopal.
Durante la reunión, también se elevó una oración por la vida del senador Miguel Uribe Turbay, recientemente víctima de un atentado, así como por todas las personas afectadas por la violencia en diferentes territorios del país. “Acompañamos a sus familias en este momento de dolor”, expresaron los firmantes, en un gesto que destacó la necesidad de unidad frente a la adversidad.
Los anfitriones fueron el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la Conferencia Episcopal; monseñor Germán Medina Acosta, secretario general del organismo eclesial; y el padre Hermann Rodríguez Osorio S.J., provincial de la Compañía de Jesús y representante de la Conferencia de Religiosos de Colombia.
Como signo espiritual del compromiso asumido, los representantes de la Iglesia entregaron a cada participante un escapulario con la Cruz Tau —símbolo franciscano de reconciliación y paz— y una estampa con la oración por la paz de San Francisco de Asís, que fue recitada en conjunto al final del almuerzo.
La convención culminó con una rueda de prensa en la que el cardenal Luis José Rueda, junto con los demás miembros de la presidencia de la Conferencia Episcopal y monseñor Héctor Fabio Henao, delegado para las relaciones Iglesia-Estado, reiteraron el llamado a replicar estos espacios de diálogo en todos los rincones del país donde sea necesario.
Este gesto, que se inscribe como un hecho histórico en medio del complejo panorama nacional, busca convertirse en semilla de reconciliación y esperanza para una Colombia que clama por soluciones pacíficas y duraderas.
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