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GOBERNACIÓN DE NARIÑO RECLAMA MAYOR ATENCIÓN PARA TUMACO.

 

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

En el marco de un Consejo de Gobierno, celebrado en el Barrio La Ciudadela del puerto nariñense, el Gobernador de Nariño, Camilo Romero Galeano, hizo un enfático llamado a las autoridades del orden nacional, para que pongan la institucionalidad del Estado, en favor de la población costera, afectada por la pobreza, el narcotráfico y la violencia.

 

 

Según Romero Galeano, quien asistió con todo su gabinete, “La Perla del Pacifico”, requiere una atención integral por parte del Estado, una reivindicación plena para el territorio; al respecto subrayó: “No queremos más que venga el Gobierno Nacional, a decirnos cuanto ha invertido en Tumaco, sino cuanta inversión nueva hay en el aspecto social; por eso hoy estamos desde aquí diciendo todos somos Tumaco, estamos acompañándolo, pero es un llamado al Estado Colombiano, llegó el momento que volteen la mirada a esta zona, no solo cuando ocurren hechos nefastos, lamentables, como los del 5 de octubre; necesitamos recuperar a Tumaco, ese momento tiene que estar acompañado de un anuncio de inversión importante, que es lo que esperamos del Gobierno Nacional”  - concluyó.

 

 

Con respecto a la fuerte presencia militar en la región, destacó que se ha mejorado ostensiblemente en materia de orden público y que la labor adelantada por estas unidades ha sido positiva, pero que a su vez, no es suficiente con incrementar el número de efectivos mientras persistan otro tipo de problemáticas. Afirmó que la voluntad política y el respaldo irrestricto por parte de su administración, siempre han estado presentes; “… aquí lo que estamos haciendo es una demostración, la capacidad de la Gobernación ya está toda puesta en Tumaco, estamos invirtiendo más que en cualquier otro municipio del Departamento de Nariño”.

 

 

Según las cifras entregadas por la Gobernación de Nariño, la inversión asciende a  $ 100.728 millones de pesos, representados en mejoramiento de vías, condiciones sanitarias, atención en salud y fortalecimiento del tejido social: aunque por la complejidad de los problemas que afronta el territorio  se requiere del apoyo urgente y constante del gobierno central.

Por: Erasmo Escobar Santander.

Han pasado 365 días desde que el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia, entró en su etapa de aplicación en todo el territorio colombiano. Luego de un periodo de socialización y pedagogía, que comenzó con la ley 1801 del 29 de julio del 2016, y su posterior puesta en marcha, las cifras en materia de seguridad muestran una tendencia positiva.

 

Según el reporte oficial presentado por el Departamento de Policía Nariño, en esta región se han emitido  1.205 órdenes de comparendos, en su mayoría por conductas como consumir bebidas embriagantes en espacios públicos, portar armas, elementos corto punzantes, riñas callejeras, exceso de ruido en reuniones sociales o fiestas familiares, irrespeto a las autoridades, negarse o resistirse a un procedimiento policial que requiera la identificación de las personas implicadas.

 

Hacer necesidades fisiológicas en lugares públicos, y no prestar cuidado por parte de los propietarios o tenedores de animales  domésticos semovientes, cuando estos deambulan libremente por vías vehiculares, son los comportamientos más sancionados por la ley.

 

Entre las poblaciones con mayor número de infractores se encuentra Ipiales, con 202 órdenes de comparendo y otros en menor medida como Arboleda Berruecos, Buesaco, Córdoba, La Llanada y La Unión. Sin embargo, Las autoridades policiales destacaron que durante este periodo los índices de inseguridad y la comisión de delitos han disminuido de manera significativa en Nariño.

 

Como el objeto del Código es más de carácter preventivo que punitivo, los efectivos de la Fuerza Pública, continuarán con las labores de difusión, especialmente en instituciones educativas, y en las comunidades que así lo requieran. Del mismo modo invitan a la ciudadanía a denunciar cualquier hecho que afecte la convivencia y seguridad en su municipio, a través de la línea única de emergencia 123.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

Con el fin de optimizar el flujo de automotores en la capital de Nariño, la empresa Avante, encargada de poner en marcha el Sistema Estratégico de Transporte Público, dispondrá de ayudas tecnológicas a instalarse en las proximidades de las intersecciones que previo análisis son las más concurridas.

 

 

Los dispositivos electrónicos tienen la función de registrar el paso de vehículos en tiempo real, esta información es enviada  al Sistema de Control, donde un funcionario recopila los datos que permiten un mejor desempeño al ajustar los semáforos según la intensidad vehicular y el tiempo de ocupación de las calles y carreras.

 

 

Según la Alcaldía Municipal de Pasto, estos sensores no disponen de sistemas para grabar video, por tanto, no operarán como cámaras de vigilancia y control; ya que Avante, no presta este servicio, así las cosas, cualquier persona que necesite acceder al sistema de vigilancia debe acudir al Departamento de Policía Nariño ubicado en la Calle 20 # 26-54 Las Cuadras.

 

 

 

Dentro de la furia electorera que revuelve al país, también nos han pretendido involucrar a los sacerdotes católicos  en nuestro ministerio sagrado.  Me han llegado, de personajes cuyo nombre me prometo callar, diversas propuestas: “Padre, venimos a pedirle una misa en el templo para iniciar nuestra campaña; le aseguramos  gran asistencia”.  Otro me dijo: “Padre, ¿podría presidir una ceremonia solemne para bendecir la sede de nuestra campaña? Usted sabe que somos católicos: defendemos  la moral cristiana”.

Las propuestas de esta laya me han dejado pensativo.  ¿Qué debo hacer?  ¿Se busca un acto religioso de humilde oración a fin de pedirle al Señor su ayuda para vivir el compromiso cristiano en la política?  ¿Se quiere pedir la asistencia de Dios para desempeñar con honradez la misión del político, sin sucumbir a las tentaciones del poder?  ¿O se busca simplemente aprovecharse de la fe sencilla del pueblo, simulando una pretendida religiosidad que traerá manotadas de votos?

El 25 de julio de 1593, al término de las guerras religiosas de Francia, el rey Enrique IV abjuró de la religión protestante en que había sido educado y se declaró como católico. Era una condición necesaria para poder gobernar a Francia.  Quedó la duda de si su conversión había sido sincera. Quienes creyeron que su abjuración del calvinismo había  sido oportunista, con fines exclusivamente políticos, le atribuyeron al rey esta frase, pronunciada cuando tomaba posesión de la capital: “¡París bien vale una misa!”.

Con gusto celebraré la misa, en forma privada, por un candidato que desee pedir a  Nuestro Señor su ayuda para adelantar la campaña con honradez, buscando el bien público, no sus propios intereses.  Todos necesitamos la ayuda divina, más en ese camino del ascenso político tan lleno de serpientes traicioneras.  Pero me resistiré de plano a una bendición o celebración eucarística, como espectáculo para crear buena imagen o atraer multitudes.  Considero como profanación execrable la utilización de lo sagrado para fines políticos, así éstos sean legítimos.

Durante la guerra de secesión de los Estados Unidos le sugirieron al presidente Abraham Lincoln que encargara oraciones por el triunfo de los ejércitos oficiales.  El presidente respondió: “No oremos porque Dios esté de nuestro lado en la guerra; oremos, más bien porque nosotros estemos del lado de Dios”. No pretendamos poner a Dios al frente o en favor de nuestra campaña.  Esforcémonos,  más bien, porque nuestra campaña esté del lado de Dios, vale decir, del lado del bien de nuestro pueblo, especialmente de los más desfavorecidos

 Hay quienes hacen rociar sus campañas con agua bendita, al mismo tiempo que buscan cómo atraerse los aleluyas clamorosos de los cultos evangélicos.  No faltan otros  –o esos mismos- que, para asegurarse mejor, acuden a la Sierra Nevada para pedir la bendición del mama, o a las selvas orientales para recibir el sahumerio del chamán amazónico.

Así lo han hecho altos personajes del gobierno en pasadas elecciones. ¿Qué opinan ustedes? Parece que Macondo no se ha extinguido.  ¡Nos siguen esperando cien años de soledad!

                                    Gustavo Jiménez Cadena,  S.J.                  Pasto, enero 31 de 2018

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